Cuidar el medio ambiente y nuestra salud desde casa, ese es nuestro cometido. Si estás en plena reforma, puedes empezar contribuyendo a este lema, eligiendo los materiales de construcción más respetuosos con el entorno. Uno de ellos es la lana de oveja, un aislamiento natural altamente eficaz que ha sido utilizado durante siglos como aislante térmico y que se usa en los tejados o paredes de la casa. Tiene un montón de ventajas y entre ellas, destacan las que te contamos a continuación:

1. Es transpirable. Pero mantiene bien el calor, lo que permite que la vivienda respire ayudando a crear ambientes secos y a evitar daños en el resto de los materiales de construcción.

2. Es un termoregulador natural. Gracias a sus propiedades higroscópicas, cuando aumenta la temperatura exterior, las fibras se calientan, liberan humedad y se enfrían, refrescando el ambiente. Por el contrario, cuando disminuye la temperatura exterior las fibras se enfrían, absorben humedad y se calientan.

3. Es de fácil colocación. Se puede sujetar con grapas en el caso de los mantos o por fricción en el caso de la lana a granel. Además, los mantos son ligeros, trabajables y se recortan fácilmente con herramientas sencillas.

4. Es un material natural y renovable. Proviene de la esquila regular, sin daño alguno al animal.

5. Es un material más sostenible que otros. El consumo de energía necesario para su fabricación, así como las emisiones de efecto invernadero, es menor que el de los aislantes convencionales.

6. Es reciclable. La lana utilizada para la fabricación de aislamiento es la lana descartada como residuo por otras industrias debido a su color o grado.