Cuando, en la reforma de tu cocina, llega la hora de elegir la encimera, es momento de sentarse a pensarlo bien. Los expertos de Bauhaus dicen que las posibilidades son infinitas y tu elección dependerá de su uso. Por eso, nos echan una mano para escoger. No solo hay innumerables opciones de materiales (que sí, y mucho) sino también de medidas y acabados. Existen encimeras de materiales naturales (madera, cuarzo o mármol), materiales sintéticos (como la porcelana) o resina. Todos estos materiales son resistentes y fáciles de limpiar, pero antes de comprar la encimera, ten en cuenta:

• Altura: vendrá dada por los muebles de la cocina. La altura a la que se suelen colocar es a 90 cm del suelo pero puede variar según in nidad de factores.
• Largo y grosor: mide bien para no quedarte ni corto ni largo (te saldrá más caro y no podrás aprovechar el resto). El grosor más frecuente se sitúa entre los 3 y los 5 cm
• Copete: es la pieza que sirve como remate a la encimera, al unirse con la pared. Es importante, porque si no, la encimera se llenaría de suciedad, agua, grasa…
• Huecos: en las encimeras se sitúan el fregadero y la vitrocerámica, por lo que para su instalación hay que hacer huecos a medida; algunas encimeras los traen hechos.
• Limpieza y mantenimiento: si vas a cocinar mucho, conviene gastar un poco más, pero que se limpie mejor y sea resistente y duradero (piedra, porcelánico…).

¿MADERA, PORCELÁNICO O PIEDRA?
Además de estas claves, también influirá de qué material están hechas las encimeras que vas a elegir. Aquí te contamos acerca de algunos de ellos y sus ventajas e inconvenientes.
• PIEDRA NATURAL. Es resistente y se limpia bien, y es la más tradicional. Pero es una de las más caras.
• GRANITO. De acabado rugoso o pulido, es uno de los mejores materiales para una encimera: es resistente al calor, aguanta bien la humedad y la suciedad, aunque para esta es mejor que venga con tratamiento hidrófugo y antibacteriano.
• PIZARRA. Aunque es menos habitual, se trata de un material elegante, impermeable y muy resistente al calor, aunque lo es menos ante los golpes y a rayarse. Siempre pensamos en pizarra negra, pero los fabricantes ya trabajan en otros colores como la verde, la gris y en tonos rojizos.
• MÁRMOL. Sin duda, el material más duro, pero también es de los más caros. Tampoco es demasiado resistente a los golpes y, al ser poco poroso, es especialmente sensible con sustancias y alimentos ácidos, como el limón y el vinagre. Si cae una gota, hay que limpiar rápidamente.
• MADERA. Puede ser de nogal, de pino, roble, etc. lo que nos dará distintos tipos de veta. Se humedece y raya con facilidad, por lo que hay que barnizarla periódicamente y tener mucho cuidado a la hora de cortar.
• PORCELÁNICO. Resiste muy bien el paso del tiempo. No sufre con el calor directo ni se quema, las manchas no dejan huella, no se raya y es fácil de limpiar, gracias a la combinación de piedra y vidrio. En su contra, su precio.
• CRISTAL. Iluminan la cocina, se limpian fácilmente y aguantan las altas temperaturas. No obstante, es un material más frágil y se mancha con las huellas de los dedos.



