No solo el árbol navideño es el adorno protagonista de las fiestas. La corona de Navidad son tan festivas y bonitas, que resultan un complemento indispensable para decorar las puertas, ventanas, mesas, escaleras y cualquier rincón que necesite un poco de vida en estas fechas. ¡Y tienen vida propia después de ellas!

Paso a paso de una corona base
1. Prepara el aro. Cortar el alambre. Decide el diámetro deseado para tu corona (por ejemplo, 40 cm) y corta con el alicate. Calcula la circunferencia y multiplica ese valor por tres; esto te dará la longitud total de alambre galvanizado (bueno porque no se oxida) de entre 2 y 3 mm, para un aro de tres vueltas (clave para su estabilidad). Comienza a doblar el alambre dándole forma circular. Intenta que el círculo sea lo más perfecto posible. Te puedes ayudar con cubo grande o un cuenco como guía.
2. Luego, superpón la segunda y tercera vuelta de alambre, manteniéndolas lo más juntas posible. Envuelve las tres vueltas de alambre entre sí. Para ello, usa el extremo sobrante del alambre de atar con una torsión. Alternativamente, corta trozos pequeños de alambre de florista (que es más fino) para asegurar bien el aro en distintos puntos (cada 10-15 cm, por ejemplo). Este refuerzo asegura la rigidez y evitará que la corona se doble con el peso del follaje. Por último, crea el gancho: Con los alicates de punta, dobla un pequeño lazo en la parte superior del aro base. Este será el gancho donde después sujetarás una cinta o cuerda para colgar la corona.
3. Corta las ramas de abeto o pino en trozos manejables (unos 10 a 15 cm de largo). Agrupa 3 o 4 trozos en pequeños manojos que faciliten el trabajo.
4. Anuda un extremo del alambre de florista al aro base. El resto del alambre quedará unido al carrete.
5. Coloca el primer manojo de follaje sobre el aro base. Envuelve el tallo firmemente con el alambre de florista, dando 3 o 4 vueltas, sin cortar el hilo.


6. Sigue por capas. Coloca el segundo manojo de follaje superponiéndolo ligeramente al primero, cubriendo así el alambre y el tallo del manojo anterior. Esto asegura que el alambre quede siempre oculto a medida que avanzas, la corona quede tupida y robusta y consigas un buen acabado.
7. Continúa el proceso hasta que el aro esté completamente cubierto. Al llegar al punto de inicio, mete el último manojo de follaje por debajo del primero para cerrar el círculo de forma homogénea. Corta el alambre de florista y asegúralo con uno o varios nudos por detrás.


¿Qué corona te gusta más? Tres opciones
Una vez que hayas dominado la técnica, te contamos que hay un montón de variaciones que puedes hacer, además de las que tu imaginación te sugiera. Aquí te presentamos tres muy distintas. ¿Cuál te gusta más?
1. Minimalista nórdica. Esta variante busca la sencillez y la elegancia. En lugar de usar ramas de pino densas, utiliza tallos largos de eucalipto o un toque de olivo o romero, que aportan un color verde azulado y un aroma fresco. No forres el aro base por completo; deja que un tercio de la estructura de mimbre o metal quede a la vista. El toque final lo dará un único y discreto lazo de lino o cuerda de yute en la parte inferior, atado de forma laxa.

2. Mediterránea. Si buscas calidez y un perfume intenso, muy nuestro, esta es la opción ideal. La base de follaje verde puede ser de ramas cortas y densas. El gran cambio está en la decoración: utilizaremos rodajas de naranja y limón secadas al horno (planifícalo con antelación). Las rodajas se pegan a la base de la corona con silicona caliente o se perforan para atarlas con alambre. Intercala estratégicamente ramas de canela atadas en pequeños ramilletes y unas pocas unidades de anís estrellado.

3. Del bosque. La estructura verde es secundaria, ya que el protagonismo lo tiene la textura. El proceso de forrado es muy ligero. La base se debe cubrir casi por completo con musgo (de venta en floristerías, nunca lo recojas) que fijarás con alambre o pegamento. Sobre esta base musgosa, empieza a construir con elementos de volumen: piñas de diferentes tamaños, bellotas, nueces o incluso pequeñas cortezas. Fíjalas con silicona caliente para asegurar su estabilidad. Puedes pintar sutilmente las puntas de algunas piñas de blanco para un efecto nevado o todos los elementos con spray dorado (antes de pegarlos a la base con musgo).


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